sábado, 26 de mayo de 2012

En mi imaginación.

En el grupo de danza en el que estoy siempre estamos viajando a todas partes del mundo para participar en los festivales que se hacen alrededor del mundo, bueno, yo nunca he viajado a ningún lado. O eso es lo que creen mis compañeros que siempre están presumiendo sus llaveros con la forma de la torre de Eiffel que compraron de París, o de las remeras que trajeron de Venezuela o de Japón, porque yo, he viajado muchísimo mas que nadie. En mi imaginación. 

Tengo un globo terráqueo viejísimo, con mi dedo indice suelo recorrerlo de un lado a otro, de aquí para allá, lentamente, acariciándola, luego, fuerte y rápido y lentamente otra vez. Suelo hacer las travesías mas descabelladas y fascinantes, que mis compañeros de baile nunca podrán hacer.

A veces me pierdo en el océano por semanas, o me quedo a vivir en un país en las montañas por años. Me mojo, me quemo, paso frío, soy perseguido por leones hambrientos, duermo donde puedo, tengo todo tipo de aventuras increíbles, ¡bim! ¡bam! ¡boom!, me subo a buses que no se a donde van, me enamoro y me desenamoro, me encanto y me desencanto, hago de todo, me pierdo en el bosque, nado con tiburones, bailo con gitanos, conozco a una princesa en el mercado de la ciudad, me voy a fiestas elegantísimas en donde todos están parados observando cuadros caros, tomo vino con los pordioseros bajo un puente, converso con gente interesante que nunca mas voy a volver a ver, viajo en tren, en avión, en barco, en bicicleta, camino miles de kilómetros, me pierdo en ciudades desconocidas,medito con monjes budistas, rescato a una prostituta de un prostíbulo en donde estaba secuestrada,  me uno a la gira de un grupo de rock, bailo tango en la calle, trabajo de payaso y de panadero y de mesero y de periodista, me hago amigo del bibliotecario, monto a caballo, apuesto y pierdo todo en un casino, ¡kaboom! juego partido con los niños del orfanato y al ajedrez con los ancianos que están en el parque, me convierto en Dios, conduzco un helicóptero y me tiro en paracaídas ¡fiuuu!, ¡sprash!, no hago nada mas que sentarme a mirar, miro a la gente, miro a los japoneses, a los afganistanos, a los chilenos, voy al cine, me hago un tatuaje, conduzco mi Ford Cobra 427 con la música a todo volumen, pinto, esculpo, toco la armónica, ¡tu tu turutu!, aprendo francés, exploro los cementerios, regreso a mi casa, canto en la mesa, y continuo mi  trayecto de viajes con una caminada por la cuadra hasta la despensa de la esquina.

Mis compañeros nunca podrán ser como yo. En mi imaginación.

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